Tabu

Si Miguel Gomes era critico, debe amar el cine. Su último trabajo, Tabú, comunica este amor y lo contagia. La historia incluso inicia en una película, con el pequeño relato de un explorador portugués en África, su esposa muerta, un cocodrilo y un chiste con los nativos. Por supuesto, todo dentro de una leyenda fantástica y amor trágico que enmarcan el tono del resto de la narración. Se podría interpretar que la película está dividida en tres fragmentos, dos que son más que claros y éste relato que en realidad forma parte de una película que Pilar está viendo en el cine. Los otros dos tomados como referencia de la película de FW Murnau del mismo nombre, pero colocados a la inversa "Paraíso" y "Paraíso perdido".
El "Paraíso perdido" le toca a Pilar, una abogada a punto de retirarse ocupada en el activísimo, la justicia social y religiosa practicante. Su principal preocupación es Aurora, su vecina de la tercera edad, adicta al juego y los casinos, que además está convencida de que su sirvienta, Santa, fue enviada por el diablo para castigarla por los pecados de su pasado. Pilar salé ocasionalmente al cine con un pintor que se hace el interesante y se queda dormido a media función, aunque ella disfruta de lo que se muestra en pantalla. Pilar también ama el cine. Su vida podría parecer aburrida y monótona comparada con las historias a las que aspira, las que intenta defender y lo que viene después con el "Paraíso", pero ni modo, le toca vivir esa vida sin grandes efectos aunque con una fotografía perfecta.
Aurora desea volver a ver a Ventura, de quien Pilar y Santa nunca habían escuchado pero que están dispuestas a encontrar. "Paraíso" es la historia de Ventura y Aurora, su amorío en un pueblo perdido en África justo antes de la independencia de los países africanos. Ella era la heredera de una gran fortuna basada en las almohadas de piel de avestruz, casada con un empresario de Té, mientras que Ventura viajaba con un ex-sacerdote y su banda de rock'n roll. Aurora tenia una temperamento fuerte y era una experta cazadora, sin embargo, al conocer a Ventura su suerte cambia. Perdiendo su puntería, se envuelve en un romance oculto y acción tras acción, o por un extraño destino, convierte su "tragedia" en uno de los catalizadores de la independencia africana. Una historia tan común y extraordinaria convertida casi en leyenda por la narración del anciano Ventura recordando románticamente su gran amor y su juventud, acompañado de la imaginación de un par de mujeres que tal vez están más acostumbradas a la ficción.
"Paraíso" es el exacto opuesto de "Paraíso perdido", o su complemento mágico. La historia se cuenta, ésta vez, con una fotografía en 16mm y encuadres que remontan al cine clásico, aunque con secuencias más frescas, lo que la mantiene en la actualidad. No escuchamos más que la voz de Ventura y algunos sonidos de la naturaleza (pájaros principalmente), una hermosa melodía en piano de parte de Joana Sá, y la constante aparición de 'Baby, I love you' de Phil Spector en diferentes versiones. Es increíblemente encantador, y por supuesto, solo una fantasía nostálgica. Al ser el relato de un recuerdo siendo presentado por una imaginación activa, el tiempo puede saltar libremente a los mejores momentos y convertir todo drama en melodrama. El efecto de "Paraíso" parece mayor en comparación con la primer parte, Pilar con su drama estilístico y silencioso son absorbidas por el mundo dramático de Aurora y con el espectador pasa lo mismo.
El éxito de Miguel Gomes radica justamente en eso, su historia es un drama trágico, no tan diferente a los de las novelas que acostumbrábamos ver, pero existe en la realidad del "Paraíso perdido" y se decora con la fantasía que añoramos. Estrictamente, su historia es la de Aurora, pero se cuenta a través de Pilar, para de esta manera evitar todo el drama innecesario y colocarnos en el mood encantador de su interpretación. Gomes nos recuerda nuestra constante necesidad por las grandes historias y esos momentos de ensueño, esas razones por las que veíamos cine y por las lo seguimos viendo. Es su amor y lo comparte en ésta historia.
Imagen cortesía del Irish Film Institute





